
Que existen abandonos de mascotas a diario no es ninguna novedad; miles de animales son desechados como basura a contenedores e incluso algunos llegan a ser ahogados apenas nacen, porque su presencia llegó para "desequilibrar" la armonía que se creía reinaba en el hogar. Muchos animales que sufren el abandono tienen sus horas contadas, pero hoy tenemos una historia que conmoverá el corazón de todos los lectores.
Esta historia tiene lugar en Turquía, y hablamos en presente porque aún continúa hasta este preciso momento, ya que Gülümser, "la que siempre sonríe", y esta maravillosa niña, supieron darnos, en contra de todos los pronósticos, un final feliz.

Muchas personas no se percataron, otras tantas hicieron de cuenta que tampoco oían nada, mientras las horas pasaban y cada minuto acercaba más a esta gatita a una muerte segura. Sin embargo, cuando parecía que todo estaba perdido para la infeliz criaturita, una niña pasó por el lugar y no reparó en revolver la basura para hacer un hallazgo espeluznante.
Cuando uno piensa en un gato, dos ojos enormemente verdes aparecen ante sí, coronado por dos atentas orejas, un pomposo hocico y una piel digna de las mejores publicidades de estética. Pero esto no fue precisamente lo que halló esta niña turca.
A este pequeño ser le faltaba una oreja completa, su pelaje aparecía sólo por tramos, una infección estaba intentando hacer desaparecer su ojo derecho y su hocico tenía señales de haber sido devorado por otros gatos callejeros, o incluso por las ratas.
Gracias al inmenso corazón de la pequeña niña y a que su padre era médico, la gatita pudo recibir primeros auxilios de forma inmediata. La enfermera que trabaja con él ayudó en todo momento para poner a punto a una criatura cuyo hocico estaba siendo el hogar de decenas de gusanos oportunistas que vieron la forma de encontrar alojamiento a costa de destruir a la hermosa minina.
Afortunadamente, a los quince días Gülümser comenzó a mostrar signos de mejoría, tanto en su pelaje, el cual comenzó a crecer poblando su sarnosa piel, como en la cicatrización de las mucosas que tenía infectadas.

Nadie habría podido esperar el final feliz que le aguardaba a Gülümser a la vuelta de la esquina. Muchas personas pueden ser despiadadas, mientras que otras optan por la indiferencia, pero un niño es diferente. Sin analizar si en casa habría lugar o no, o si sus padres le darían permiso, esta valiente y humana niña decidió que un ser vivo no podía depender de la disponibilidad de los adultos y así fue que la salvó.
Hoy día ambas comparten la habitación de la pequeña y son inseparables, tal como cabía esperar.
"Lo importante debe ser expuesto al público en general con cada detalle" Bulovo